Bloggeros vs copypasteros
No es motivo de este post hablar de las características de esa tribu “interneteana” cuyos integrantes se hacen llamar bloggers o bloggeros (esto es, todos aquellos que con dedicación, mantienen su propio blog) y que merecen mi mayor respeto, sino de otro grupo que habita la red, también con nombre propio: los copypasteros.
A diferencia de los primeros, y como la etimología de su nombre lo indica, los copypasteros son aquellos internautas que se dedican exclusivamente a “copiar y pegar” posteos ajenos para producir los propios.
No hablaré aquí de los fines de este grupo porque son materia de estudio de muchos otros blogs que, con comentarios más o menos violentos sobre ellos, se encargan de mandarlos al frente.
Me llama la atención todo lo que hay escrito sobre el tema, desde encendidos debates acerca de su defensa o desaprobación hasta los problemas legales que rodean la cuestión y recetas divertidas o serias para acabar con el copypaste en los blogs.
¿Qué sucede con el tema en los ámbitos educativos? Se considera un serio problema en las universidades y ya hay países que se reconocen pioneros en el estudio, detección y ataque del “copiar y pegar”. Si bien la copia de trabajos siempre existió, y tal vez siga exisistiendo, la llegada de Internet a los hogares hizo que este método se popularizara mucho más. Con apenas unos clics se puede obtener un trabajo de investigación, el resumen de un libro, informes y monografías, y hasta hay sitios que se dedican exclusivamente a “recaudar” ese tipo de material.
Algunos expertos en el tema echan un manto de piedad sobre los que hacen copypaste y plantean la falta de intención de plagio en el procedimiento: este se haría más por desconocimiento de la forma correcta de citar fuentes antes que por apropiarse del trabajo intelectual de otro.
Particularmente, el asunto me lleva a este planteo: hay que diferenciar al bloggero que quiere publicar un artículo que le ha interesado y, por no conocer los modos de citar o por fines comerciales, corta y pega, de aquellos bloggeros cuya actividad está enmarcada en el ámbito escolar. Ellos son los que escriben en un blog armado durante la cursada de una materia y su participación forma parte de la promoción de esa asignatura (tal es el caso de este blog) Estos bloggeros, asomados a la blogósfera por invitación u obligación, deberían respetar los parámetros propios de un buen blogger (todos aquellos que intentan publicar contenido original, creativo) y los de un buen alumno (aquel al que se le pide un trabajo y presenta su propia investigación y no una copiada del rincón del vago u otro sitio)
Creo que los bloggeros / alumnos se olvidan de un dato fundamental: el docente que les propone la participación en un blog…no vive... en un frasco de dulce de leche. Entiendo que la propuesta está acompañada de algún interés en el tema, de algún incipiente conocimiento. ¿Por qué subestimar, entonces, al que hace la invitación? ¿Por qué no creer que el docente en cuestión es capaz de “googlear” el posteo o trabajo presentado y dar con las fuentes originales de la producción? No está de más mencionar el caso del docente que, cansado de chequear todos los trabajos recibidos (actividad que fastidia y quita horas de sueño) se provee de páginas (maravilosas) que chequean automáticamente las copias de la Red, software (que hasta se te instala cómodamente en el escritorio) y de otras herramientas para facilitarse la tarea. ¿Será tal vez que el alumno confía en que el docente confía y su trabajo no será confrontado con otros? Sabrá el alumno, entonces cuánto se gana y cuánto se pierde cuando se decide defraudar la confianza en él depositada.
Copypasteros y cazadores de copypasteros, no parece ser la fórmula que reemplace el binomio “alumnos y profesores”.
Quiero disfrutar de los posteos de mis alumnos, como lo he hecho en este blog, particularmente, y en tantos otros, de las escuelas donde trabajo y de otras, porque defiendo tozudamente que hay que usar Internet en la escuela (y hay que usarla bien)
Quiero disfrutar de los posteos de mis alumnos porque muchos de ellos copypastean de sus propias experiencias, de sus miedos, de sus broncas y de sus risas (y eso vale)
Quiero disfrutar de los posteos de mis alumnos y dejarme entrar en ellos con la confianza que se construye en la tarea compartida, con la certeza de que cada posteo es un fragmento de un mundo que, a veces, es imposible conocer en el aula.
Quiero disfrutar, por fin, de los posteos de mis alumnos para que cada uno entienda que, por más devaluada que esté en este mundo la palabra propia, a algunos todavía nos interesa ayudar a descubrirla.
Mónica

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